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Escuela en pastoral: perspectivas para la educación agustininana

Luis Fernando Marchesin
Coordinador de Pastoral. Colegio Agustiniano San José. San José de Río Preto - San Pablo - Brasil
Traducido por Eliseo López Bardón
 

El papel que compete desarrollar a los gobiernos, en cualesquiera de los campos específicos de cada ministerio, adquiere plena significación y funcionalidad si el diseño de los programas de actuación y la ejecución  paulatina de los mismos responde a las necesidades previamente detectadas y persigue como objetivo la realización de las necesarias mejoras para la solución definitiva de los problemas pendientes que los colectivos ciudadanos sienten, sufren y manifiestan.

 

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INTRODUCCIÓN

A partir de 1990, comenzaron a producirse mudanzas sustanciales en los colegios católicos referentes a: concepto de escuela, proyecto pedagógico, método, prácticas y tipo de cristianismo que se pretende propagar como razón de ser de las congregaciones religiosas. Surgen nuevos horizontes y desafíos en la pastoral buscando garantizar la misión de la Escuela Católica y de la identidad del carisma congregacional.

Pasamos de “una pastoral en el colegio” para “un colegio en pastoral” (cf. Encuentro Continental de Educadores Agustinos. Trujillo, Perú. Enero 2010). Se acentúa la búsqueda que distinga a la escuela profesional como promotora de valores cristianos, consagrados por la historia de la civilización, pero poco valorizados en tiempos de emancipación racionalista. La justicia, solidaridad y dignidad humana asumen la relevancia en los procesos formativos de nuestros colegios.


NUEVOS DESAFÍOS

El colegio es una escuela en pastoral, que articula proyectos, organiza y planea acciones pastorales que transcienden todos los sectores y que debe envolver todos los miembros de la comunidad educativa, vislumbrando el fortalecimiento del Reino de Dios.

Los nuevos desafíos se vuelven más pertinentes en la esfera educacional agustiniana y su objetivo formativo. La educación agustiniana se fundamenta en una antropología bíblica: el hombre es creado a imagen y semejanza del Creador. Agustín percibe que el ser humano es portador de valores eternos, porque llega a este mundo con la marca trinitaria de Dios. El valor y la dignidad de un ser humano no está en lo que es, en un determinado momento, sino en lo que puede ser y en lo que está llamado a ser. Creado por la sabiduría de Dios, a través de la cual existe, el hombre recibió una forma y el ser (cf. De la verdadera religión, 44,82). La formación integral es clave para ayudar al hombre a llegar a Dios e, desde ahí, conducir su vida como servicio a los demás, teniendo como modelo el Evangelio de Jesús Cristo y la referencia al estilo de vida que San Agustín nos dejó: el hombre está abierto a la Transcendencia y a la relación.

Se Trata de un hombre cuya meta no es una nube egoísta sobre sí mismo, sino abertura a los otros para construir una nueva humanidad, caracterizada por la paz, la justicia y el amor.1

Para San Agustín, la búsqueda humana apunta para una Verdad absoluta, desde el amor y la interioridad, a un Dios que habita en nosotros. Es en Él que se encuentra la Verdad, la luz que ilumina la razón humana. El hombre es un ser relacional, único y inacabado, con vocación de plenitud. Es feliz quien orienta su vida para Dios, que es la fuente del amor y la bondad.

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En este sentido, en la organización escolar de un centro educativo agustiniano, se debe buscar la cualidad de la formación académica de los alumnos en las diversas áreas del conocimiento, pero también se espera que la comunidad educativa sea el lugar donde sus miembros puedan distinguirse por la acogida, participación y cuidado de las relaciones humanas, fraternas y solidarias y, al mismo tiempo, que se cultive el legado de espiritualidad agustiniana en una búsqueda inquieta de Dios.


ESCUELA EN PASTORAL

Se entiende así que el colegio es una escuela en pastoral, que articula proyectos, organiza y planea acciones pastorales que transcienden todos los sectores y que debe envolver todos los miembros de la comunidad educativa, vislumbrando el fortalecimiento del Reino de Dios, con actitudes éticas y solidarias, fundamentadas en la pedagogía de Jesús y en la mística de San Agustín.

Una actitud característica de la pastoral es la vigilancia, el cuidado, el celo (conf. Parábola del Buen Pastor, Jn 10,11-16). Es necesaria la actitud de “cuidar”, para que se dé la característica de la oveja, o sea, que las personas puedan crecer y ser protegidas de ciertos peligros que puedan descaracterizar el proceso de humanización. Escuela en pastoral es una exigencia unitaria de humanización de toda realidad educacional, velando sobre la estructura, educadores y educandos, sobre las metodologías, etc, de acuerdo con una antropología de base, que en nuestro caso es la antropología cristiano-agustiniana.

El “cuidado” aquí es antropológico; se trata de todo proceso de crecimiento integral, atendiendo a todos los aspectos del ser humano, al conjunto y a cada particularidad. Puede haber diversas formas de cuidado, de ternura, de vigilancia. Pero lo principal es que se inspire en la persona de Jesús Cristo, en su proyecto de vida. El cuidado, el celo, de cierta forma es precedido por una opción existencial con ciertas características, fundamentadas en la antropología cristiano-agustiniana que orienta nuestras prácticas educativas.

Otra característica importante de la dimensión pastoral podemos encontrarla en el papel del pastor que lleva las ovejas a buenos pastizales. Los pastizales, en un sentido amplio, especialmente educacional, equivalen a los procesos y contenidos que son utilizados en la educación.


UNA COMUNIDAD EVANGELIZADORA

Muchos contenidos y muchos procesos ayudan a la humanización y al crecimiento, y son los buenos pastizales; otros, menos; y los hay que perjudican. Esta distinción es fundamental cuando se habla de la pastoral. ¿Qué contenidos y qué procesos son escogidos cuando se planea el proceso educacional? El proceso educacional es la escuela en pastoral en un sentido amplio. El seguimiento del Maestro Jesús Cristo es nuestra razón de ser como educadores agustinianos y, la promoción de los valores humano-cristianos, a partir de la espiritualidad de San Agustín, define nuestra identidad. El ideal de la comunidad agustiniana es ser una comunidad evangelizadora (anuncio, encuentro y seguimiento de Jesús Cristo) que vive, enseña y trabaja los valores del Evangelio para formar personas cristianas, solidarias, que ayuden a construir el Reino de Dios en la sociedad.

La escuela católica/agustiniana debe ser sinónimo de buena escuela, de calidad, que evangeliza educando y educa evangelizando.

En el proceso de evangelización, el testimonio es condición para el anuncio. La propia comunidad cristiana necesita ser ella misma anuncio, pues el mensajero es también Mensaje. Los mensajeros de Jesús Cristo son, ante todo, testigos de aquello que vieron, encontraron y experimentaron2.

La educción cristiana es, por tanto, evangelizadora. Es la Buena Nueva de que la vida humana tiene un bello sentido y un destino feliz. El Evangelio ilumina y da sentido a toda la existencia humana. La educación es integral, no deja fuera ninguna dimensión humana, por tanto, toda auténtica educación ha de resultar evangelizadora y toda evangelización ha de ser educadora y libertadora. Educación y evangelización comparten los mismos objetivos en el orden de la plenitud del ser humano; ambas apuntan a los valores, a las aspiraciones más profundas del hombre en la búsqueda de la Verdad.

La escuela existe para evangelizar, ese es su objetivo número uno y que da sentido a su existencia… La escuela católica/agustiniana debe ser sinónimo de buena escuela, de calidad, que evangeliza educando y educa evangelizando. La clave de esto es crear un ambiente de Comunidad Educativa animado por el espíritu evangélico de libertad y caridad, para ayudar a los alumnos a desenvolverse como personas y a crecer en su dimensión transcendente3.

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Toda escuela, como también todo educador en la escuela, ha de procurar formar personalidades fuertes y responsables, capaces de hacer opciones libres y justas, preparando de esta forma los jóvenes para abrirse progresivamente a la realidad y formarse en una determinada concepción de vida. Este es el desafío del profesor como educador de los propios alumnos.4

Así, hablar de escuela en pastoral, significa entrar en la dimensión antropológica que incluye el área religiosa. Es una actitud de quien entra en contacto con los demás de forma responsable, a través del cuidado, del celo y de poner a disposición de las personas aquello que mejor les ayude en el proceso de crecimiento integral. La institución, la estructura, está al servicio de la educación cristiana, de la humanización. El cuidado sobre ella consiste en que se mantenga fiel al Proyecto Educativo. Cada sector, desempeñando bien la finalidad por la cual existe dentro del complejo educativo, ejerce su papel pastoral. Actividades, contenidos y procesos que integran la actividad educacional, sobre todo extracurricular, necesitan ser planeados y ejecutados en esta perspectiva antropológica amplia.

Educar bajo la inspiración de la ética no es transmitir valores morales, sino crear condiciones para que las identidades se constituyan por el desenvolvimiento de la sensibilidad y por el reconocimiento del derecho a la igualdad, a fin de que orienten sus conductas por valores que respondan a las exigencias de su tiempo.5


FORMAR PERSONAS ÉTICAS Y COMPROMETIDAS

El colegio en pastoral debe ser reconocido como buena escuela y digna de ser una alternativa para las familias. Solo entonces podrá tener fuerza y prestigio para ser escogida por las familias.

Es punto de partida asegurar que, para evangelizar, necesita de la credibilidad que nace de la práctica de los principios (valores) universales. En la gestión y administración de nuestros colegios necesitamos asegurar la coherencia administrativa, académica y moral para que el anuncio y el testimonio provoquen el seguimiento. Las relaciones con los trabajadores, las reglas y normas del colegio, al igual que los conocimientos académicos, deben ser coherentes con los valores del Evangelio y los principios pedagógicos.

La función principal del profesor en la escuela agustiniana es facilitar y limpiar el camino para el encuentro del alumno con la Verdad, ejerciendo para ello un doble cometido: aproximar el alumno a la Verdad –lo que exige testimonio y contagio– y aproximar la Verdad al alumno -lo que exige competencia y profesionalismo.

En todo necesita trasparentar una visión integral y de promoción de cada y de todas las características humanas, sin menospreciar ninguna de ellas:

El Proyecto de la escuela católica convencerá se es realizado por personas profundamente motivadas, que sean testimonio de un encuentro vivo con Cristo, el Único, en el que “el misterio del hombre encuentra su luz verdadera”. Por lo tanto, personas que se reconocen en la adhesión personal y comunitaria al Señor, asumido como fundamento y constante punto de referencia de la relación interpersonal y de la colaboración recíproca entre educador y educando6.

…la función principal del profesor en la escuela agustiniana es facilitar y limpiar el camino para el encuentro del alumno con la Verdad, ejerciendo para ello un doble cometido: aproximar el alumno a la Verdad –lo que exige testimonio y contagio– y aproximar la Verdad al alumno –lo que exige competencia y profesionalismo. Esto implica el encuentro del propio profesor con la Verdad –lo que le convierte en discípulo de sus discípulos– y su encuentro personal con los alumnos, a cuyo servicio de debe como “formador”, no como simple instructor7.

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La identidad cristiana no es una tarea fácil, especialmente en un mundo globalizado, competitivo y frente a sistemas económicos excluyentes que ponen en riesgo la vida de millones de personas y la propia destrucción del planeta. Es precisa la formación de profesionales en el campo de la educación con dedicación, claridad de objetivos, competencia, mística y fe en la vida. Parece necesario construir caminos para que las escuelas agustinianas cumplan su función social de formar personas éticas y comprometidas con una sociedad justa y solidaria. Estos principios necesitan encabezar los proyectos de las escuelas agustinianas en pastoral que buscan crear una marca en el conjunto de las acciones educativas y garantizar así lo característico de nuestra formación.

 


Pies de página

1 Proyecto Educativo del Colegio Agustiniano San José – Marco Referencial, p.16, 2008.

2 Documento 94: Diretrizes Gerais da Ação Evangelizadora da Igreja no Brasil – 2011 – 2015. CNBB.

3 Lozano, V. Encuentro Continental de Educadores Agustinos: “Educación Agustiniana y Proyecto de Pastoral”. Trujillo, Perú. Enero 2010, OALA.

4 Documentos de Estudo: “Comunidade Educativa e Participação” e “Educação, Estilo Agostiniano”. FABRA, p.3, 1986.

5 BRASIL. Ministério da Educação. A ética da identidade. Parâmetros Curriculares Nacionais do Ensino Médio. Brasília, DF, p 78.

6 CONGREGAÇÃO PARA A EDUCAÇÃO CATÓLICA. Documentos para os seminários e instituições de estudo. Educar juntos na escola católica. Missão partilhada de pessoas consagradas e fiéis leigos. Roma, L ‘Osservatore Romano, Ed. Portuguesa, n. 4, 2007.

7 MORAL, A. Identidad de un centro agustiniano: elementos pedagógicos. Encuentro Continental de Educadores Agustinianos. Iquitos, Perú. Enero 2008, OALA.

 

 

ÚLTIMA HORA

comunicado:
 

La Provincia Agustiniana Matritense, responsable de esta publicación, comunica a sus amables suscriptores que la revista LEA Digital deja de publicarse ahora, y, en un futuro próximo, los temas sobre educación y pedagogía, así como toda la información relacionada con las actividades de nuestros colegios, se publicarán en la página web de nuestra Provincia Matritense. Se podrán consultar los números de LEA ya publicados. También publicaremos el Índice de autores y temas. Gracias a todos por vuestra fidelidad, comprensión y colaboración.
 

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