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Discursos de Graduación de nuestros Colegios

 

Colegio Valdeluz. Madrid. Citius, altius, fortius

(Extracto del discurso de despedida – Promoción 2011-2012)

 

Juan José de Cossío

 

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Bienvenidos, alumnos y alumnas de 2º de Bachillerato. Bienvenidos, padres y profesores.

Que el curso de 2º de Bto. va en serio uno lo intuye en septiembre, en los primeros días de clase; y lo confirma a finales de noviembre, cuando llegan las notas de la primera evaluación, y los primeros resultados se quedan por debajo de las primeras expectativas.

Que el curso de 2º de Bto. va muy en serio uno lo experimenta en la segunda evaluación de febrero, todavía salpicada de notas mediocres y con más suspensos de los tolerables.

Que el esfuerzo tiene una recompensa lo vislumbra uno en la 3ª evaluación de abril, con el curso boca abajo y a un paso de la evaluación final de mayo, donde entrasteis con el cuchillo en los dientes y salisteis de pie… Y es entonces cuando se hace realidad una bonita frase de Dickens: “Un hombre nunca sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta”.

Bien, si he empezado con un tono demasiado épico es solo para enfatizar el mérito de este curso…que no ha sido fácil. Pero viéndoos hoy aquí, 18 de mayo, en este Salón de Actos, tan elegantes, y tan felices, nadie diría que acabáis de sobrevivir a los exámenes finales de 2º de Bto. O sí; precisamente porque acabáis de terminar este curso tan exigente, os encontráis aquí: felices por haberlo hecho y satisfechos por el deber cumplido, como se decía en mi tiempo…

Aquí estáis, en efecto, preparados para celebrar vuestra despedida oficial del Colegio. Dentro de dos semanas aún os espera la Selectividad; pero en el día de hoy podemos dar por finalizado un curso que para vosotros ha resultado, sin duda, inolvidable.

(…)

Os invito, pues, a seguir luchando por un ideal de vida cimentado en valores que no pasan de moda: en el trabajo diario, en la amistad desinteresada, en la honradez y en el optimismo, en la ética del Evangelio.

Os invito también a recordar tantos momentos vividos en el Colegio de Valdeluz: las clases provechosas, o las aburridas, las charlas en los patios y de todas horas (lo habéis hecho bastante bien todo el año…), las broncas o las felicitaciones de los profesores, los consejos de vuestros tutores, la tensión de los exámenes o de las competiciones deportivas, las voces felices de los niños en los campos, los planes de los viernes por la tarde, o las fotos del viaje de estudios: vuestros paseos por las calles y museos deslumbrantes de Berlín y de Praga... Recordad lo que queráis, pero filtrad vuestros recuerdos y quedaos con lo mejor. No podéis renunciar a vuestro pasado.

Pero vuestros vosotros ya pertenecéis a la historia del Colegio Valdeluz. Por eso, y con más fuerza todavía, os invito a soltar las amarras que os atan a la comodidad de un pasado reciente y a mirar con optimismo el futuro. En la Universidad os esperan con los brazos abiertos.

Os he citado a Dickens porque este año se celebra en todo el mundo el centenario del novelista inglés; y porque puede ser un modelo a imitar. A Dickens le debemos un puñado de obras inmortales, unos argumentos apasionantes y unos personajes entrañables. Pero le debemos también el testimonio de su vida ejemplar, en la que destacan dos aspectos: en un primer momento, supo vencer los enormes impedimentos de una infancia desgraciada hasta llegar a lo más alto. Y después, cuando el éxito le sonrió con la fama y el dinero, puso su talento al servicio de los más desfavorecidos y de las causas benéficas.

“Nunca podría haber hecho lo que he hecho –confesó–, sin los hábitos de la puntualidad, del orden y de la diligencia, sin la determinación de concentrar en mí un objetivo a la vez”. Ese fue el secreto de este genio para quien “la verdadera grandeza –dijo también– consistía en hacer que todos se sintieran grandes”.

2012 es el Año-Dickens y es año de Olimpiadas. Recordad el lema clásico: “citius, altius, fortius”. En sentido literal, vale para los atletas: más rápido, más alto, más fuerte. Pero en sentido figurado vale también, y especialmente, para vosotros, que también aspiráis a las metas más altas. Que así sea.

Mucha suerte a todos.

 

 


Discurso de graduación.
Colegio Los Olivos. Málaga


Leire Romero López, Bachillerato 2º D

 

Querido Director.

Queridos profesores.

Queridos familiares que con tanto cariño nos acompañáis en este acto.

Queridos compañeros y compañeras.

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Se celebra un año más este acto solemne de graduación y clausura del curso escolar 2011-2012. Pero para nosotros, para los chicos y chicas de 2º de bachiller, no es una celebración más, es nuestro último curso, es nuestro último encuentro académico. Es un momento de alegría por haber culminado un largo camino lleno de trabajo y sacrificio, pero también de tristeza al dejar atrás los años más maravillosos de nuestra corta vida que, sin duda, quedarán unidos a esta institución escolar y las personas que la integran.

Cuando volvemos la mirada hacia atrás vemos lo rápido que ha transcurrido  el tiempo, recuerdo mi primer día de colegio como si fuese ayer. Muchos sentimientos se mezclaron en mi cabeza: miedo a lo desconocido, a no saber cómo sería mi acogida..., pero pronto todas mis dudas se disiparon. En Los Olivos encontré a muchas personas que me abrieron su corazón y pronto establecimos lazos de compañerismo y amistad.

Comenzamos nuestra andadura en infantil y de ese tiempo que nos parece tan lejano nos quedarán en el recuerdo nuestros primeros juegos en la piscina de arena con el día de los cubos y las palas, la lucha por coger el neumático más grande, los cumpleaños y en Navidad, la visita de los Reyes Magos,  además de los concursos de dibujo, la fiesta de los abuelos, donde preparábamos bailes con mucha ilusión. De esta etapa queremos tener un entrañable recuerdo de nuestras profesoras Cristina, Pepi y Ana Rosa.

De la etapa de primaria guardo los mejores recuerdos, anécdotas y momentos llenos de alegría e ilusión: las excursiones al molino de Carvajal, la Granja Escuela y sus macarrones, la liga de mate y de fútbol  en las cuales parecía que nos iba la vida en ello y, cómo no, todos aquellos recreos en los que tratábamos de buscar fantasmas en el parque infantil, o cambiar pegatinas. Muchos profesores, como Ana Córnax o la seño Esther, compartieron estos años con nosotros, pero entre ellos me gustaría destacar a una persona: Antonio Bueno, que marcó a todos aquellos que como yo, tuvimos la suerte de estar junto a él. Su forma de enseñar, su estilo inconfundible de transmitirnos su amor por la literatura o los números, la manera de tratarnos, de escucharnos. ¡Cuántas veces recordaré sus anécdotas y frases como la de “Altius, Citius,Fortius”, los juegos en equipo de cesta y punto, esos concursos donde inventábamos nuevos verbos como “monopatinear” o las lecturas de “El pequeño Nicolás”! Desde aquí solo quiero decirte“GRACIAS”, gracias por tu talante y alegría, gracias por no ser sólo un educador sino un maestro excepcional y gracias, sobre todo, por habernos enseñado mucho de lo que sabemos y somos ahora.

Al dejar primaria y empezar el ciclo de ESO un mundo entero se abrió a nuestros pies. El hecho de cambiar de pabellón, de empezar las clases a hora cero, nos hacía creernos  los más mayores del colegio. Estos cambios se unieron a mayores desafíos, como tener que decidir qué modalidad íbamos a escoger y, progresivamente, nos íbamos dando  cuenta de que aquellos años anteriores, de despreocupación y juegos, se tornaban en una mayor responsabilidad y esfuerzo.En estos añosmuchas clases se modificaron, unos compañeros se marchaban y otros llegaban al Colegio, lo que permitió acercarnos  a personas magníficas que hasta entonces no habíamos tenido oportunidad de conocer. Gracias a este colegio pudimos disfrutar de momentos alegres y divertidos como los conciertos de villancicos y de dibujo, la decoración navideña de las clases, bailes grupales en las veladas, que, a pesar de nuestro empeño, mi grupo nunca ganaba y un sinfín de actividades más.Como broche final a esta etapa cabe  destacar nuestra graduación de cuarto de ESO, aquella en la que pusimos mucha ilusión ya que era nuestra primera celebración importante. Por todo ello dar las gracias a nuestra jefa de estudios Mariví Berlanga.

¡Y por fin llegó Bachillerato!, un periodo duro pero el más rico en experiencias y en buenos momentos. Esta etapa, a pesar de lo que pueda parecer, es la más especial de todas. Estos dos años los hemos vivido de una  manera intensa y parece que fue ayer cuando empezamos, con un poco de temor, primero de bachillerato, en el cual todo era nuevo: clases, maestros, materias…

Durante este periodo nos han acompañado, ayudado y aconsejado muchos profesores y tutores que, día a día, no sólo se preocupan de nuestros resultados académicos sino de nuestros problemas e inquietudes. Un profesor puede ser esencial a la hora de hacer que a un alumno le apasione o deteste una determinada asignatura, por ello nunca voy a olvidar a Joaquín Rosales que deja toda su energía y empeño para que entendamos cada frase, cada concepto de su asignatura. Además, en sus clases, no solo se aprende a formular o a hacer problemas, sino que uno puede asistir a magníficas demostraciones prácticas de cómo lanzar una tiza desde el otro extremo de la clase “y dar en el blanco”, informarse sobre sus progresos en el pádel, o estar al día dela posición de sus equipos favoritos:elReal Madrid y el Málaga en la Liga de Fútbol. Igual empeño pone, por ejemplo, Jacobo, ese profesorque cada día te sorprende con algo nuevo; Estela Pavón, cuya energía y rapidez a la hora de dar el temario es sorprendente, pero siempre le queda tiempo para pintarnos la libreta; o qué decir de nuestra  profesora Sandra Prados , que pone todo su empeño para que todos los alumnos entiendan el contenido de ese temario que a veces nos parece  tan incomprensible, siempre disponible para cualquier duda; Carmen Checa, que nos ha ayudado a comprender y valorar la importancia de la historia. Mariví,  siempre  preocupada porque llevemos al día su  asignatura, “That’sright” .Me gustaría destacar por último a un profesor, Juan Sánchez, que lleva media vida ejerciendo como nuestro tutor. A ti también te quería dar las GRACIAS, gracias por preocuparte por nosotros, por preguntarnos cómo estamos cada vez que nos ves por el pasillo, por tu sentido del humor y tu paciencia, ya que muchas veces no nos comportamos de la forma que es debida y por defender a tus alumnos en cada tutoría que has tenido. Frases tuyas como “la vida es así, no la he inventado yo “ , “solo sé que no sé nada” o “analiza esta frase con lógica, como lo haría HOUSE” forman parte ya de nuestra memoria colectiva. Como también forman parte de ella nuestras excursiones, celebraciones y convivencias durante estos dos años.

En primero de bachillerato tuvimos la oportunidad de realizar excursiones muy interesantes como al Teatro Romano de Mérida o la planta solar de Almería. Pero tanto ciencias como letras nos unimos en una visita muy especial: Almagro, donde pudimos disfrutar, además de un magnífico alojamiento,  de una obra de teatro de Quiñones de Benavente en un entorno privilegiado: el corral de comedias de Almagro, uno de los pocos que todavía sigue en activo en la actualidad.

Pero el viaje sin duda más esperado por todos nosotros fue el viaje de fin de estudios, ya que sería nuestra primera oportunidad de convivir todos juntos durante varios días y en una ciudad extranjera. Tras la difícil decisión que supuso elegir el destino de nuestro viaje,Berlín fue la opción más votada. Aunque por la época temíamos mal tiempo, todo salió perfecto, y a pesar del frío y del cansancio,cada tarde, después de las visitas guiadas en las cuales tuvimos la oportunidad de visitar  la histórica puerta de Brandenburgo, la isla de los museos o Postdam y sus palacios, nos tirábamos literalmente a la calle en busca de tiendas o sitios nuevos que conocer. Fueron días intensos llenos de emociones y de anécdotas muy variadas. Cómo olvidar ese maravilloso gorro de Concepción Pinilla o esas noches de hotel, llenas de risas, donde uno podía incluso  ver a “Jesucristo” en persona bailando por el pasillo. Y cómo no recordar a nuestro querido KARTOFFEN.

Desde aquí quiero felicitar por la labor realizada a los profesores que nos acompañaron durante estos días: Eladio (que nos animaba cantando Bob Esponja), Juan Sánchez y sobre todo la labor de vigilancia casi policial a las que nos tenían sometidos Nuria, Inma y Susana que recorrían cada noche los pasillos del hotel para que nadie estuviera en otra habitación que no fuera la suya.

Todas estas excursiones junto con los días normales de colegio nos han permitido, durante este año más que nunca, relacionarnos con todos los compañeros del curso, independientemente de clases y modalidades, reforzando nuestra amistad con muchos de ellos y haciendo nuevos amigos  que llegaron procedentes de otros colegios, y que además de haberse adaptado perfectamente, ya son como de la familia y se han ganado el cariño de todos nosotros, volviéndose imprescindibles.

Los recuerdos  y anécdotas podrían ser innumerables, pero debemos ir entonando la despedida, y agradecer en nombre de mis compañeros la dedicación y el apoyo  de nuestros padres, que realizan un gran esfuerzo para que podamos estudiar en este colegio. Agradecer igualmente la labor callada pero muy presente de la Comunidad Agustiniana, recordando especialmente a los padres José Carlos, nuestro Director,Agustín, Javier, Justo, José Luis,el padre Miguel y la de aquellos que aún perduran en nuestro recuerdo como el padre Galdeano y el padre Francisco Baños, que con su ejemplo y enseñanzas han intentado inculcar en todos nosotros los valores del respeto, comprensión, solidaridad y amor hacia los demás.

Destacar y agradecer la labor tan importante que desarrolla nuestro Jefe de Estudios, Juan Márquez, que durante todo este año ha realizado un gran esfuerzo para orientarnos en nuestro futuro profesional, con  visitas a las facultades de la Universidad de Málaga, y quiero subrayar especialmente la paciencia y el cariño con que nos trata. También queremos extender nuestro agradecimiento a todos los profesores que integran la Comunidad Educativa, desde Infantil a Bachillerato, ya que lo que somos actualmente se debe en gran parte a vuestro esfuerzo, a la ilusión renovada con que cada curso os enfrentáis a esta maravillosa aventura de abrirnos las puertas del conocimiento en su más amplio sentido. Que vuestro ánimo no decaiga nunca. Recordar y agradecer al personal de administración y  servicios, que igualmente son partícipes de que hoy podamos celebrar este acto. También quisiera tener un recuerdo de todos los grupos de pastoral y especialmente de Tagaste y de sus monitores que durante todo este tiempo nos han transmitido su manera de vivir la fe. Por último, me gustaría destacar a la figura del amigo,de esos compañeros de clase que  se preocupan de cómo te sientes cada día, que son capaces de sacarte una sonrisa incluso en los momentos más difíciles en los cuales parece que  no se  ve la salida, que te ayudan si tienes una  alguna dificultady te defienden si te ves en la necesidad. Gracias al amigo uno se siente seguro, comprendido, dentro de un grupo, tu segunda familia. Os quiero dar las gracias por todos estos años compartidos  ya que el colegio no sería lo mismo sin todos vosotros, y quiero deciros que, aunque cada uno tome su propio camino, siempre os llevaré en mi corazón y estaréis junto a mí.

Ya va siendo hora de poner punto final no sin antes recordar las palabras de un sabio poeta que dice así:

Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas.
Visita muchas ciudades
y con avidez aprende de sus sabios.
Ten siempre a Ítaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
Sin esperar que Ítaca te enriquezca.
Ítaca te regaló un hermoso viaje.
Mas ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres, no te engañará Ítaca.
Rico en saber y en vida como has vuelto,
comprenderás ya qué significan las Ítacas.

Como dice este poeta, que el viaje que nos espera a todos los que nos graduamos sea largo y hermoso, y que lo verdaderamente importante no esté en las metas materiales sino en la experiencia que vayamos adquiriendo para enriquecernos y  ser cada día mejores personas.

Muchas gracias.

 

 


Discurso de graduación R. C. Alfonso XII:
“Noticias de un festival académico”

 

Eutimio Bullón Pastor

 

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Momentos antes de la hora programada se fueron formando pequeños grupos en la Lonja del Monasterio. Se miraban sorprendidos unos a otros y se reían al verse con un vestuario a tono para la ocasión: ellos, traje largo; ellas,  más bien corto; ellos, zapatos negros; ellas, de tacón, que no sólo realzaba su figura sino que también ayudaba a realzar la categoría del acto.

Fueron entrando al salón en el que tendría lugar el acto principal de aquel festival académico. Se sorprendieron al ver que tenían reservada una butaca y comenzaron a darse cuenta de que eran los protagonistas. Todas las miradas eran para ellos y también para ellas, claro.

Arriba, en el escenario, unas personas parecían estar buscando su sitio en la larga mesa cubierta de terciopelo rojo. A un lado de esa mesa hay otra, más pequeña, también cubierta de terciopelo rojo. En las dos hay micrófonos y en la pequeña pude observarademás una botella de agua y un vaso, tal vez haya que ayudarse del agua para pasar el mal trago.

A todo esto, el salón se fue ocupando por un público que, aunque no compartía edad, sí compartía entusiasmo. Todos los ojos estaban puestos en la misma zona de butacas, unas butacas especiales que, como los buenos vinos, habían adquirido la categoría de reserva. Por cierto, todas estaban ya ocupadas. Eso significaba que el acto iba a comenzar.

En el escenario, el pequeño grupo de personas estaba ya sentado; es de imaginar que cada uno en su sitio: el director, los jefes de estudios, los tutores, la presidenta del APA y el presidente de los antiguos alumnos. Desde la mesa pequeña alguien ha comenzado a dar noticias. La botella de agua sigue intacta, es posible que el mal trago no sea tal.

Hay atención, el acto lo merece; hay protagonistas, público y reporteros gráficos. ¿Y el lugar?

Sin duda se había elegido el lugar más digno y apropiado para tan memorable acto: el antiguo Paseo o Lonja del colegio. El así llamado Paseo o Lonja del colegio era en su origen un espacio abierto, completamente abierto, y a través de sus arcosentraba la luz procedente de los dos patios laterales, así como de las seis ventanas que en su frente se abrían al Patio de Reyes. Encima de los arcos se abrían otros tantos balcones que, a modo de palcos, daban la sensación al conjunto de ser un teatro hecho a propósito para actos públicos y representaciones teatrales. De hecho se hicieron aquí comedias a las que asistía el propio Rey Felipe II acompañado de las damas y caballeros de la Corte. Estas comediaseran representadas por los colegiales.

No es difícil imaginar la grandiosidad de este conjunto: patio, Paseo y patio, toda una unidad de magnífica concepción arquitectónica. A la cabeza de este Paseo, ocupada hoy por el escenario, se abrían dos Puertas que correspondían a dos grandiosas aulas, tanto en longitud como en altura, llamadas de Teología y de Artes, situadas respectivamente, y utilizando un lenguaje teatral, a izquierda y derecha del espectador. En ellas se explicaban materias teológicas, filosóficas, científicas y artísticas. Aún se pueden ver hoy las jambas de piedra que enmarcaban las puertas de estas aulas.

La finalidad de este Paseo o Lonja, además de esas representaciones teatrales ya citadas, no era otra que, como su nombre indica, la de pasear y comentar lo que en las aulas se escuchaba, se discutía y se aprendía y todo aquello que, a modo de comentarios, es propio de un ambiente académico; sin duda que algo tenía que ver con el Ágora griega y los peripatéticos de Aristóteles. Era el lugar de encuentro de los estudiantes tanto a la entrada como a la salida de las clases y, sobre todo, en los intermedios de las mismas o tiempos de descanso. Era el lugar de las discusiones, de los comentarios y de los paseos para relajar tensiones; fue, en definitiva, el lugar ideal para un ambiente académico.

En el año 1908 comienza la transformación de este Paseo: una verja de poca altura recorre todo el interior y hace que se configure como pieza independiente; comienza a llamarse Paraninfo o “teatro nuevo”. En su inauguración se pusieron en escena tres zarzuelas:El puñao de rosas (Ruperto Chapí), Los borrachos (Jerónimo Giménez) y La alegría de la huerta(Federico Chueca). Los papeles protagonistas fueron interpretados por antiguos alumnos del Colegio.

En el año 1950 se cerraron los arcos y sus correspondientes balconcillos superiores; diez años más tarde se cubren con elegantes cortinas, se pone tarima al suelo y se instalan 496 butacas, tapizadas de paño verde. En 1973 se transforma el espacio exterior de los arcos en unas vitrinas que sirven de exposición de alguna de las piezas correspondientes al Museo de Ciencias Naturales del colegio. Este cerramiento supuso un adiós a la luz y, sobre todo, a aquel incomparable y único espacio arquitectónico.

Fue así como de una sola pieza surgieron tres: un patio, un salón de actos y otro patio. No fuelo peor romper la unidad original de este espacio, fue aún peor mandar a paseo aquella Lonja.

En el año 1992se hacen las últimas reformas: se amplíala embocadura del escenario, se restaura el entarimado, se renuevan las butacas y se instalan modernos sistemas de luz y sonido.

Y así ha permanecido hasta esta fecha. Sin duda que los tiempos cambian y las necesidades también, pero uno se pregunta hasta qué punto fue lícito romper por la mitad semejante pieza arquitectónica.

Llama la atención, cómo no, la pintura que está enmarcando el techo de este salón y que a juicio de los entendidos destaca más por su grandiosidad física que por su valor artístico.

El año 1719, el entonces prior del Monasterio, P. Eugenio de la Llave, manda traer al pintor Francisco de Llamas. Se hacía necesaria y en algunos casos urgente la restauración de los frescos de la Basílica, pintados por Lucas Jordán. El prior había sido informado que D. Francisco de Llamas era capaz de realizar estos trabajos imitando en todo al pintor italiano, por lo que le encarga la restauración de estas bóvedas.

Al cabo de algún tiempo y como premio a estos trabajos, el pintor solicitó el título de pintor Real o pintor de la Corte, título que no se le concedió al no haberse considerado su obra digna de tal merecimiento; es más, desde la casa Real se insiste al prior para que le prohíba seguir restaurando más pinturas. Pero el prior no sólo no le prohíbe seguir restaurando sino que le encarga la pintura del Paseo o Lonja del Colegio, lienzo que comienza a pintar en Diciembre de 1721 y termina en Noviembre de 1723.

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Además del cuadro, realiza también las pinturas al fresco que hay en el techo del escenario. Los temas, como no podía ser de otra manera, hacen referencia a las materias que se impartían en estas dos aulas: de la Teología a las Artes, pasando por la Filosofía, se dan cita lo humano y lo divino, lo natural y lo sobrenatural. Aparecen aquí las figuras de la Dialéctica, la Retórica, la Filosofía, la Aritmética, la Geometría, la Astronomía, la Óptica, la Geografía, la Música y nombres como Homero, Platón, Aristóteles, Séneca, Arquímedes, S. Jerónimo, S. Agustín, S. Pedro, S. Pablo y, cómo no, Santo Tomás. En suma, la decoración perfecta para un espacio académico.

Durante este tiempo, el prior pudo comprobar que este artista lo mismo arreglaba alhajas o reforzaba marcos de cuadros, que restauraba lienzos o iluminaba libros de coro; sin duda que le venía muy bien disponer de un artista así, por lo que siguió haciendo oídos sordos a los comunicados que le seguían llegando de la Corte para que el tal Francisco de Llamas dejara de meter mano y pincel a cualquier pintura del Monasterio. Una vez más conviene recordar que cuando uno se topa con la Iglesia, sea ermita o catedral, el topetazo no hay quien se lo quite.

Pues bien, este fue el lugar elegido para la celebración del acto académico. Un lugar con una historia de algo más de cuatro siglos y testigo de tantas y tantas actividades culturales. La que hoy se estaba celebrando no era una más, iba a ser la más importante, ya que, sin duda, los momentos más importantesde la historia son aquellos que vivimos, los demás son historia.

Es posible que, en estos momentos,algunos de nuestros protagonistas estuvieran recordando aquellos espectáculos que curso a curso y fiesta a fiesta se realizaron en este salón; espectáculos que, siendo niños y no tan niños, aquí han podido presenciar como espectadores y vivir como actores. Sin duda que más de uno recordará aquellas fiestas del colegio y también de carnaval en que tenían que venir disfrazados. Habían llegado a su casa con un papel que les había dado su “seño” para informar del disfraz que les había correspondido. Las madres, todo contentas al ver llegar tan contentos a sus hijos con aquel papel, lo cogían, lo leían y dejando de hacer todo lo que estaban haciendo o tenían que hacer se ponían manos a la obra (porque estas cosas eran cosas más bien de madres), y cuando las madres se encontraban con alguna dificultad en la confección del disfraz recurrían a sus madres, total que cuando aquellos niños o aquellas niñas hacían su aparición en el escenario con aquellos trajes causaban tal sensación queel éxito era arrollador; el salón se llenaba de aplausos, de risas y de flashes… y todo gracias a las madres… y a las abuelas, naturalmente.

Los padres atendían, más bien, el tema deportivo:

—Papá, el sábado jugamos en Torrelodones y nos ha dicho nuestro entrenador que tenemos que estar allí a las 9:30 en punto.

—El padre se queda perplejo al escuchar una frase tan grande en un niño tan pequeño, y piensa: este colegio me gusta. Y con una sonrisa le responde:

—Está bien, hijo, está bien, no te preocupes que estaremos en Torrelodones a las 9:30.

—Papá, es que tenemos que llevar también a Rodrigo.

—El padre, un tanto mosqueado, que no molesto, le pregunta: —¿Y por qué no le lleva su padre?

—Es que Rodrigo es amigo mío.

El padre se da cuenta entonces de que su hijo está aprendiendo a razonar, lo que le confirma aún más en su pensamiento: este colegio me gusta; y casi ensimismado se vuelve a su hijo y le dice cariñosamente: —Sí, hijo, sí, también llevaremos a Rodrigo, no faltaría más.

—Papá, es que Rodrigo vive en Valdemorillo.

El padre, dejándose ya de pensamientos y de historias, le responde de inmediato: —¡Da igual donde viva Rodrigo!

Y aquí comienza el primer circuito: Escorial, Valdemorillo, Torrelodones, o lo que es lo mismo: 8:30 – 9:00 – 9:30. Y al revés a la vuelta, claro, pero con otro horario, pues el partido empezaba a las 10:00 y el árbitro se retrasó media hora. Al cabo de varios años, el padre domina todos los circuitos, todos los polideportivos y hasta el estado del césped de cada campo; y, por si fuera poco, ha ido anotando el nombre y horario de cada árbitro; vamos, que podría ocupar un puesto destacado y de total confianza en la Consejería de Deportes de la Comunidad de Madrid, territorio Oeste.

Cuántas historias, no sólo de disfraces y deportes, pasarían en aquellos momentos por sus cabezas… excursiones a Ávila y a Toledo… visitas al Museo del Prado para estudiar mitología y a otrospara estudiar lo que fuera… viajes a la nieve… viajes a París, viajes a Londres… viajes en autobús, viajes en avión, viajes y más viajes… el caso es viajar; sólo les faltó el viaje en barco; pero, según pude saber, no fue por falta de agua. Menos mal que el curso es corto, porque de lo contrario habría más viajes que curso. En fin, todo sea por la educación integral del alumno.

Con qué rapidez había pasado todo. Desde aquel 1º de Infantil pasaron, sin darse cuenta, a 1º de Primaria, y de este, casi en un suspiro, a 1º de la E.S.O. y, un poco más tarde, a 1º de Bachillerato y dentro de nada…estarían otra vez en 1º, esta vez de Universidad . A buen seguro que más de uno se estaría haciendo preguntas como estas: ¿es que siempre estamos comenzando?, ¿es que todo conduce a un 1º? Parece ser que sí, y no digamos si incluimos aquí el primer juego, el primer suspenso, el primer ordenador, el primer amor, el primer móvil, el primer coche, el primer trabajo, el primer piso, el primer hijo, el primer nieto… Y llegado el primer nieto, uno se rebela contra todo y dice: ¡se acabó, ya está bien de tantos primeros! Y efectivamente, se acabó.

Llegado este momento pude observar que en las butacas reservadas había una cierta inquietud; se estaba acercando el momento de mayor protagonismo de todo el festival: la entrega de la insignia y la imposición de la banda. Uno a uno fueron escuchando su nombre y entre risas, aplausos y algún que otro dicho fueron subiendo al escenario. Allí les recibían, les saludaban, les felicitaban y les graduaban mientras ellos y ellas o ellas y ellos, qué más da, lo agradecían con sonrisas y besos. Un reportero les cuadraba, enfocaba y disparaba con su cámara para dejar constancia gráfica de aquel histórico momento. Es sabido que alguna alumna lo pasó mal. No pensaba que el escenario estaba tan alto y no le quedó más remedio que echar mano de su mano para alargar un poco su traje, pero aquello ya no tenía remedio: el traje era como era y ella lo había elegido porque era así de corto.

Los profesores, que hacían un seguimiento personal de cada uno de sus alumnos, comentaban jocosamente el incidente. Al final todo quedaría en una simpática anécdota y así, además, cuando aquella alumna llegase a su butaca tendría algo que contar, aunque fuera corto.

Terminado el acto central, los asistentes fueron invitados a un vino español; fue de agradecer que la crisis no hubiera obligado aún a hacer este recorte. Tuvo lugar en uno de los patios del colegio. Camareros y camareras, vestidos de uniforme y desplazándose de un lado a otro del patio, sirven bandejas de bebidas en vasos de colores; unas mesas en los ángulos del patio ofrecen canapés, frituras, pasteles y demás bocaditos confeccionados con tal atractivo que se hacen irresistibles. Brindis improvisados, sabrosos canapés, saludos efusivos, saludos de compromiso, agradecimientos al Director, conversaciones interesantes, fotos por aquí, conversaciones distendidas, fotos por allá, despedidas interminables para algunos y parabienes para todos.

A continuación tuvo lugar la tradicional cena. Ellos y ellas o ellas y ellos, con los profesores invitados, se dirigieron al restaurante elegido para la ocasión, próximo al colegio. Allí el ambiente comenzó a cambiar, poco a poco se fue haciendo más distendido: los nudos de las corbatas se iban aflojando, las chaquetas colgaban de los percheros y de los respaldos de las sillas, las servilletas comenzaron a desdoblarse, la intensidad de los diálogos fue in crescendoy,como por arte de magia, apareció el susodicho “primero”; esta vez en forma de vino, de plato y de brindis: el primer vino, el primer plato y el primer brindis… ; y así transcurrió la larga cena en aquellas largas mesas : con vinos, con platos y con brindis. El grupo de profesores brindaba también, pero sólo cuando se lo pedían los alumnos; y si los alumnos no se lo pedían, bebían sin brindar…; había que guardar las formas.

Y cuando ya todo parecía estar llegando al final, apareció otra vez el dichoso “primero”, esta vez en forma de copa: el primer cubata… de esa noche, claro.

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A partir de aquí, una especie de nube de humo envolvió el ambiente de tal manera que me fue imposible seguir escribiendo; fue algo así como si los protagonistas se hubieran ido esfumando en medio de una nebulosa nocturna. El primer cubata se había convertido, irremediablemente, en la última noticia de aquel festival académico.

No me parecía correcto tener que terminar con esa noticia y tampoco me parecía acertado terminar la crónica con esta palabra: cubata. Sin duda que no era el final que me hubiera gustado; pero, por respeto ala historia, no podía inventarme otro.

La verdad es que me sentí un tanto fracasado; tal vez no supe moverme en la noche al ritmo que ellos y ellas se movían y eso hizo que les perdiera la pista, o tal vez, quién sabe, hicieron lo posible para perderme de vista; esto nunca lo sabré. También es cierto que a ciertas horas de la noche la juventud no perdona y la vejez tampoco.

A la mañana siguiente, una mañana muy clara, camino del colegio, algo me llamó poderosamente la atención al entrar en la Lonja; un grupo de personas hacían un pasillo largo a la puerta del colegio por el que obligaban a pasar a todos: padres, alumnos, profesores… A medida que me iba acercando pude ver, con agradable sorpresa, que eran ellos. Ahora sí, ahora podía estar tranquilo, ni en sueños hubiera imaginado un final así. Esa escena me hizo comprender que la vida no es coleccionar sueños y esperar que estos se cumplan, sino vivir cada día como si fuera un sueño. Y como si de un sueño se tratase y yo despertara de él, recorrí aquel pasillo entre risas, aplausosy algún que otro golpecito en la espalda. Con corbatas y sin ellas, con chaquetas y sin ellas, peinados y despeinados, con camisa y descamisados, con maquillaje y sin él, con tacones y sin ellos recibían y saludaban a todos los que por allí iban pasando.¡Qué simpático saludo y qué bonito final!

Me volví hacia ellos y, un tanto emocionado, les despedí al estilo Frank Sinatra: A mi manera.

Entré en el Colegio, saludé al conserje y me fui con la música a otra parte.

 

ÚLTIMA HORA

comunicado:
 

La Provincia Agustiniana Matritense, responsable de esta publicación, comunica a sus amables suscriptores que la revista LEA Digital deja de publicarse ahora, y, en un futuro próximo, los temas sobre educación y pedagogía, así como toda la información relacionada con las actividades de nuestros colegios, se publicarán en la página web de nuestra Provincia Matritense. Se podrán consultar los números de LEA ya publicados. También publicaremos el Índice de autores y temas. Gracias a todos por vuestra fidelidad, comprensión y colaboración.
 

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