El teatro de profesores en el R.C. Alfonso XII
Maribel Benito Díaz - Eutimio Bullón Pastor
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La historia del teatro en el R.C Alfonso XII es una larga historia que se remonta a 1990. Esta actividad tiene dos vertientes: una, el teatro de profesores, y otra, el taller de teatro dirigido a los alumnos de Primaria, Secundaria y Bachillerato. En este artículo nos centraremos en el teatro que los profesores (a veces solos y a veces con alumnos) llevan a cabo en este colegio desde los años 90. |
I. Introducción
El teatro es una rama del arte escénico relacionada con la actuación, que representa historias frente a una audiencia. El teatro constituye un todo orgánico del que sus diferentes elementos forman una parte indisoluble. Estos elementos son:
a) Texto: las obras dramáticas se escriben en diálogos y las acciones y descripciones en el escenario, entre paréntesis, constituyen las acotaciones escénicas.
b) Dirección: su figura es la responsable de la coordinación de todos los elementos, desde la escenografía a la interpretación. Convierte el texto en teatro.
c) Actuación: el actor procura recrear en escena la personalidad del personaje.
d) Decorado: se define como el conjunto de todas aquellas cosas que permiten la creación de un ambiente necesario para el desarrollo de la obra, incluyendo la iluminación.
e) Vestuario y maquillaje.
La historia del teatro en el R.C Alfonso XII es una larga historia que se remonta a 1990. Esta actividad tiene dos vertientes: una, el teatro de profesores, y otra, el taller de teatro dirigido a los alumnos de Primaria, Secundaria y Bachillerato. En este artículo nos centraremos en el teatro que los profesores (a veces solos y a veces con alumnos) llevan a cabo en este colegio desde los años 90.
La verdad es que contamos con unas instalaciones que invitan al desarrollo del teatro. El salón de actos posee 400 butacas y la calidad del sonido es excelente debido a la incorporación de micrófonos y juegos de luces que mejoran la calidad del trabajo.
II. El director
El director de la compañía es D. Eutimio Bullón y es el alma mater de esta actividad. Podríamos describirle como un hombre tranquilo que posee gran responsabilidad. Su labor no es meramente de dirección, pues también ejerce de psicólogo cuando tenemos momentos bajos y cuando hay problemas organizativos.
El proceso de selección de las obras también forma parte de su trabajo. Es una tarea muy laboriosa, pues no todas las obras sirven para nuestros proyectos. Durante el verano el director escoge varias obras, barajándose varias opciones, pues se han de tener en cuenta muchos condicionantes. Primero, se cuenta con el número de cambios que se realizan durante los actos, pues, si existen muchos, la puesta en marcha de la obra es difícil, ya que no siempre disponemos de los medios escénicos para solucionar este problema. Por ejemplo, sí podemos cambiar un sillón o una mesa, pero es muy complicado pasar de un comedor de una casa burguesa a un paisaje en una isla, como en el caso de Cuatro corazones con freno y marcha atrás, de Jardiel Poncela.
En segundo lugar, el director tiene que contar con los actores. En principio, muchos profesores pueden querer realizar esta actividad, pero a la hora de encajar los ensayos no siempre es posible. Las actividades escolares, las horas lectivas y los recreos hacen que sólo unos pocos puedan acudir a las reuniones preparatorias. Muchas veces la obra encaja como un puzzle, pues el director ensaya con los actores por separado y solamente en los últimos momentos aparecen ensayando juntos. Esta situación implica algún peligro ya que se ha ensayado dejando los huecos que luego rellena el actor y hay dificultades de movilidad en escena. Esto suele pasar en obras corales, donde hay muchos actores con papeles pequeños pero muy relevantes para la trama y el desenlace.
En este apartado, no podemos olvidar la figura del P. Juan José de Cossío, que durante muchos años supervisó las obras y nos apoyó en todas las decisiones.
III. Los actores
Ya hemos comentado en otro apartado los problemas que los actores tienen a la hora de enfrentarse a las obras de teatro. Por un lado, estamos deseando comenzar los ensayos y respirar el aroma del mundillo del teatro, pero, por otro, el final de curso, que es cuando estrenamos, es muy estresante y el teatro no colabora precisamente a descargarnos de tensión. Pero, una vez puesto el engranaje en marcha, ya nos resulta imposible pararlo, aunque a veces los obstáculos que nos encontramos son muchos.
Otro factor importante en el teatro es el estudio sistemático de la obra. ¿Somos fieles a la obra? ¿Somos fieles al autor? Podríamos decir que sí, pero sería mentir. Nuestra fidelidad es una actitud de corazón ya que en realidad es casi imposible. Aprendernos todos y cada uno de los diálogos es una tarea ardua para el actor y la actriz aficionados. Algunos están dotados de una portentosa memoria y, sobre todo, rápida, que hace que otros nos quedemos en mantillas y tengamos que “hincar codos” más tiempo. A veces regañamos a nuestros alumnos porque dejan todo para el final. Pues bien, eso nos ocurre a nosotros, que ciframos nuestras esperanzas en el “apretón del vago”.
Véase, si no, en este diálogo, un ejemplo de nuestro concepto de “fidelidad al texto”:
Director: Os he dicho que estudiéis el papel, que sin eso no podemos seguir.
1ª Actriz: Pero bueno, si yo lo digo más o menos tampoco hay que ponerse así.
Director: Los textos bien aprendidos dan seguridad.
Actor Novato: (Con mucha sorna) ¡yo ya me lo sé, pero es que éste (al actor veterano) no me da el pie!
IV. Los ensayos
Los ensayos no dejan de ser una aventura. Durante varios meses, nos reunimos una vez a la semana durante escasos cuarenta minutos, pero, al acercarse el momento del estreno, los nervios se tensan ya que hay que utilizar tiempo extra. Todos los días de 20:00 a 22:00 horas, y la última semana de 20:00 a 23:00 o hasta que acabemos. Los lectores de este artículo deben pensar que, al no ser actores profesionales, los profesores comparten esta actividad con la docente, además de tener familia.
He aquí un ejemplo de diálogo días antes del estreno:
1ª Actriz Casada: Mi marido me mata, he dejado la cena sin hacer y mis hijos sin bañar.
Actor Soltero: Bueno, y ahora, después del ensayo, nos tomamos una cervecita.
2ª Actriz Casada: Me ha dicho mi marido que si durante los ensayos del teatro se suspenden los derechos constitucionales, sobre todo el de cenar en familia.
Director: Bueno, vamos a comenzar, que llevamos más de diez minutos de retraso.
Miembro de la Comunidad Religiosa: Yo me tengo que ir a cenar a las nueve.
Actor Joven: A las diez de la noche juegan el Madrid y el Barça.
2ª Actriz Casada: ¡Como siempre!
Actor Maduro y de Navarra: A mí solo me interesa si va a bajar el Osasuna a segunda.
V. Decorados, vestuario, luz y sonido
El decorado de que disponemos en el Salón de Actos del R.C. Alfonso XII es un “poco antiguo”. Todos los años intentamos renovar el mobiliario y el atrezzo, pero con las prisas de última hora se nos olvida. Existen elementos tan viejos que se remontan a los años 60 y 70, pero aún así los seguimos utilizando. Durante estos diecisiete años de actividad teatral, no podemos olvidar el sofá verde. Sería injusto, porque él ha permanecido con nosotros sin criticarnos todo este tiempo. Ha sufrido desmayos de jovencitas americanas (Kaitie Golaurt en su papel de Luz María) o cadáveres como el del Padre José Pelaz durante la interpretación de El cadáver del señor García o la visita de la monja Sor María de los Ángeles (Maribel Benito) empeñada en llevarse el tapetito, el tiesto y todo lo que encontraba. Dentro de este decorado tan nuestro debemos de destacar una escalera “super teatral” por dónde a veces subimos, otras bajamos y otras nos caemos, según las obras.
Por lo que se refiere al vestuario, ha habido de todo, desde el alquiler de trajes de época en El médico a palos hasta ropa prestada, arreglada o improvisada, o aquel disfraz de monja comprado en vísperas de carnaval en una juguetería, e incluso aquella vez que un inspector jefe de la Policía nos prestó su uniforme de gala.
La luz y el sonido son nuestro caballo de batalla, pues son nuestros alumnos los encargados de dicho menester. En general suelen ser chicos responsables y muy interesados en este tema, pero, a veces, al no prestar atención, han dejado el escenario a oscuras, provocando caídas de los actores seguidas de exclamaciones y fuertes improperios. Pero, aun así, es otra forma de implicar a nuestros alumnos en tareas que, en más de un caso, les ha despertado la vocación y sugerido una futura trayectoria profesional.
VI. El día de la representación
Las obras se desarrollan durante la jornada lectiva, por lo que tanto actores como director dan sus clases de las horas anteriores a la función y suelen llegar nerviosos al escenario. Tal vez por esta razón descuidamos un elemento fundamental en el teatro que es el maquillaje y el vestuario. Solemos ponernos de acuerdo con anterioridad para combinar el atuendo de cada uno con el de los demás, pero aún así podemos encontrarnos con alguna sorpresa en el último momento. Para el maquillaje contamos con voluntarios que resultan ser auténticos especialistas, pero a veces no hay tiempo material para hacerlo bien.
Veamos otro ejemplo de diálogo, éste del día de la representación:
1ª Actriz: He tenido tutoría con la madre de fulanito y casi no llego. ¡Ay, se me han roto las medias!
Fotógrafa: Poneos en este fondo que os voy a hacer unas fotos.
2ª Actriz: No te pongas esa blusa. ¡Es horrible!
Actor Novato (sudando sin parar): Yo no salgo, está todo lleno de chavales. Tengo que ir al baño. Tengo que ir al baño. ¡Por Dios, tengo que ir al baño!
Una vez vestidos y maquillados subimos al escenario a telón bajado. Cada uno mata los nervios de una manera. Algunos se ríen, otros caminan rápidamente provocando un ruido infernal en el escenario.
Cuando representamos Esta noche es la víspera, el vestuario era de invierno, y los focos y la tensión, unidos a los abrigos, gorros y bufandas, dieron como resultado un mar de sudor.
Cuando se hace el silencio, detrás del telón y como manda la tradición, los actores se cogen de las manos y gritan el “mucha mierda” que les dará buena suerte en su actuación. Esta costumbre teatral forma parte de una superstición y el origen no está claro. Algunos piensan que proviene del francés, donde la expresión merde es señal de éxito. Otros opinan que se encuentra en la Edad Media y Moderna, cuando solamente las personas con algún poder económico podían acudir al teatro. Los actores no cobraban entrada y los espectadores tiraban monedas al escenario. Estas personas acaudaladas llegaban en carruaje a la puerta del teatro y sus animales defecaban en la entrada. Si había mucha mierda en la puerta significaba que el teatro estaría lleno.
Se abre el telón y la suerte está echada.
Algunas veces, el director decide hacer un cuadro inicial para la presentación de los personajes.
A lo largo de todos estos años, son múltiples las anécdotas. Recuerdo aquella vez que no teníamos con qué hacer el sonido de unas campanas después de que se nos rompiera el ordenador y el director salvó la situación golpeando con un manojo de llaves en una columna de hierro. O cuando alguno olvidaba el texto e improvisaba con tal profesionalidad (o sea, tal cara dura) que nadie, salvo nosotros, mismos se daba cuenta. O, finalmente, aquella ocasión en que la criada salió por un sitio que no debía y tuvo que entrar barriendo unas escaleras hacia arriba.
Además de representar la obra para nuestros alumnos, también llevamos a cabo, fuera del horario escolar, una representación para los padres. Estos suelen acudir en buen número, aunque hace unos años, cuando aún estaba en este colegio, el Padre Cossío solía ponernos nerviosos cuando, al preguntarle cuántos habían llegado, nos contestaba: “Sólo dos filas, sólo dos filas”. Menos mal que esto no era verdad y habitualmente se llena la mitad del aforo del Salón de Actos. Eso sí, con enorme éxito, numerosos e-mail de enhorabuena y hasta una gira frustrada que nos propusieron y acabamos rechazando.
VII. Por muchos años más
Después de diecisiete años de teatro de profesores en el R.C Alfonso XII, podríamos hacer un balance muy positivo de esta actividad. Desde aquí queremos animar a todos los colegios, y especialmente a los de agustinos, para que no les dé miedo poner en práctica esta actividad. Los resultados pueden ser muy buenos para los alumnos, pues les ayuda en su proceso de maduración, y los padres valoran mucho el trabajo de los profesores en una faceta insólita, pero especialmente para estos últimos, ya que les servirá para unir lazos y transmitirse entre ellos experiencias que son muy válidas dentro y fuera del escenario.
Desde aquí os invitamos a que acudáis a alguna de nuestras representaciones. En directo es como se puede vivir y respirar el ambiente teatral de nuestra compañía Monevich. Podéis consultar la página web del colegio (www.colalfonsoxii.com) durante los meses de mayo o junio y acercaros a ver nuestra labor.
VIII. Opiniones de los actores
1
Me pide mi compañera y amiga que escriba unas líneas contando lo que significa para mí el Teatro de Profesores, tarea difícil la de compartir un sentimiento plasmándolo en un párrafo, pero allá va.
Yo no he estudiado en el Alfonso XII pero dos de mis hermanos sí, además de muchos amigos y conocidos, todos ya profesionales en distintos campos y padres de familia, todos impregnados de un carácter reconocible, difícilmente forjado en las clases, pero mamado en la “vida más allá del aula”, y todos recuerdan con cariño y orgullo su colegio, cuentan, todavía con entusiasmo, sus vivencias, su relación de cercanía y confianza con los profes, creada y acrecentada en las semanas blancas, las veladas, el teatro….
Cuando empecé a trabajar aquí se me presentó la posibilidad de hacer teatro de profes, y con todas las bondades que había oído al respecto me apunté sin pensarlo. Enseguida comprendí que ésta actividad aportaba a mi trabajo numerosas gratificaciones, la principal es poder profundizar en las relaciones personales con mis compañeros, con los que paso gran parte de mi tiempo de lunes a viernes, son una parte importante de mi vida. Arriesgarme a romper la barrera de la superficialidad me ha permitido contagiarme de no pocas virtudes y disfrutar de la compañía de excelentes personas.
Además los alumnos descubren que sus profesores son personas, que sienten, comprenden, ríen, comparten… como ellos, ya nunca te vuelven a ver de la misma manera, incluso yo diría que surge un tímido aprecio que desemboca en un sincero respeto por tu persona y tu trabajo.
Soy madre de familia numerosa, por lo que si hay algo que me falta continuamente es tiempo, pero todos los malabares que he de hacer para poder ensayar a deshoras merecen la pena cuando recibo tantos pequeños ratitos de risas, conversaciones, placeres, ¡vida!
Incluso la paciencia y las horas extras parentales de mi marido se ven recompensadas cuando se emplean en un hobby tan gratificante, que puede convertir a compañeros de trabajo en amigos de por vida.
Pilar María Santiago
Profesora de CC.NN. Secundaria
Colegio R.C. Alfonso XII San Lorenzo de El Escorial
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2
Se me pregunta qué recuerdo de mi participación en el grupo de teatro de profesores del Real Colegio Alfonso XII.
Recuerdo ensayos relajados y breves en el recreo posterior a la comida; recuerdo ensayos nocturnos largos y en tensión creciente; recuerdo el ambiente de alegría, bromas y buen humor en la compañía; recuerdo la tensión de los últimos ensayos; recuerdo los nervios y las ganas de empezar y de pasar el trago de las horas previas al estreno; recuerdo la alegría posterior a la representación; recuerdo la tranquilidad y la satisfacción del trabajo bien hecho.
Se me pide que opine sobre el teatro representado por profesores. Opino que es el paradigma de la tarea de deleitar enseñando o de enseñar deleitando. El teatro deleita porque entretiene, divierte, emociona, intriga, provoca miedo y risa. De toda obra se pueden sacar ejemplos aplicados a la vida ordinaria porque muestra el bien y el mal, lo mediocre y lo heroico, al cobarde y al valiente y nos pone delante al delincuente y al santo. Enseña a los alumnos que sus profesores tienen otras habilidades y a los profesores les recuerda que estudiar requiere un esfuerzo y que nunca hay que relajarse. Nos enseña a unos a ser más responsables cuando actuamos y a los otros a ser respetuosos cuando ejercen de espectadores.
¿Qué sentía y qué siento al rememorar? Agradecimiento a los compañeros por la ayuda y por la convivencia y a los alumnos por su aplauso y respeto.
Un deseo final: Que cunda el ejemplo en otros centros y que sea permanente el grupo de teatro de profesores del Real Colegio Alfonso XII.
P. Julio Espinosa
Profesor de Lengua y Literatura. Secundaria
Colegio Valdeluz- Madrid
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3
DIRECTOR: ¡qué palabra tan grande y qué grande me viene esta palabra.
Leer obras. Eugene Ionesco. La señora recibe una carta. Estudiar autores. La zapatera prodigiosa. Estudiar personajes Patrick Hamilton. Elegir actores. Moliere. Fotocopiar guiones. Luz de gas. Ensayar. Adolfo Marsillach. Determinar movimientos. El caso de la mujer asesinadita. Alejandro Casona. Último ensayo. Entonar textos. El médico a palos. Darío Fo. Melocotón en almíbar. Hacer de Romeo. Alfonso Paso. Esta noche es la víspera. Fernando Arrabal. La cantante calva. Hacer de Julieta. Pic-Nic. Incorporar efectos. El caso de la señora estupenda. Jardiel Poncela. Las siete vidas del gato. Equilibrar luces. No hay ladrón que por bien no venga. Miguel Mihura. El attrezzo. Blanca por fuera y Rosa por dentro. La escenografía. Federico García Lorca. El triciclo. El vestuario. López Rubio. Extraño anuncio. El maquillaje. Ni pobre ni rico sino todo lo contrario. El público. Este cura. La cena. El cadáver del señor García. Víctor Ruíz Iriarte. La venda en los ojos. Dirigir al viento…
M.—Oiga, ¿qué es todo esto?
D.—Todo esto ha sido parte de mi teatro. En la conjugación intrínseca y medianamente formal del infinitivo de estos elementos encontré la magia del teatro, el mismísimo hecho teatral. ¿Comprendes?
M.—Más o menos. Me ha llamado la atención eso de “dirigir al viento” ¿Qué ha querido decir con ello?
D.—Es fácil de entender. Te explico: hay actores, y sobre todo actrices, cuyos movimientos son difíciles de controlar, sólo el viento es capaz de dirigirlos.
M.—Eso significa…
D.—Eso significa que se mueven a su aire. Y el día que les da la ventolera…¡ni te cuento! Van de un sitio a otro del escenario sin rumbo ninguno… y lo peor es que no puedes hacer nada. ¿Cómo dirigir al viento?
M.—¿Y Ud. cómo reacciona ante estas situaciones?
D.—Aprieto los dientes y miro hacia el cielo a ver si escampa. ¿Comprendes?
M.—Creo que sí.
D.—Oye, ¿y tú quién eres?
M.—Soy Monevich. ¿Se acuerda de mí?
D.—¡Cómo olvidar un personaje así!
M.—Soy un personaje de Mihura.
D.—Sí, sí, ¡no necesito que me lo digas!
M.—¿Se acuerda que siempre confundía la puerta de la habitación con la del aseo?
D.—Lo que sí recuerdo es que te pasabas el día en albornoz y la noche en bata y que un día te regalaron un traje de guerra. También recuerdo que cambiaste tu ajedrez por una espía. ¿Te acuerdas?
M.—(Ente risas) Sí, sí, ya lo creo que me acuerdo, sobre todo de la espía.
D.—¿Y del ajedrez?
M.—Creo recordar que le di un patada…pero no sé por qué.
D.—Yo sí lo sé, en mi guión hice unas acotaciones al margen.
M.—Por cierto, Ud. me trató muy bien en esa representación.
D.—Es posible; no me acuerdo de haber tratado mal a ninguno. Es más, te recuerdo como uno de los personajes más queridos.
M.—Gracias.
D.—Y te diré más aún, esta compañía que he dirigido lleva tu nombre: Compañía Monevich.
M.—Lo agradezco y lo considero un honor.
D.—No es a mí a quien se lo tienes que agradecer, es a ellos.
M.—Oiga, permítame una última pregunta: ¿puede un director querer a los personajes?
D.—Yo sí; puedo llegar, incluso, a enamorarme de ellos. ¿Cómo no querer a aquella monjita de aire angelical? ¡Aquello sí que fue un auténtico vendaval! … ¿Y Zapo y Zepo haciendo punto? ¡Pero si era para comérselos! … ¿Y aquel cura que nos hizo llorar? ¡Aquel sí que era un cura de verdad! … ¿Y el hombre del mono azul enamorado de su escalera? ¡Si es que era como un peldaño más! … ¿Y Dña. Pilar Zancudo? ¡No me digas que la vieja al visillo es un invento moderno! …¿Y aquel juez que se arrancó el bigote en pleno juicio? ¡Qué pena que abandonara la carrera judicial tan joven! …¿Y la señora estupenda? ¡Cómo no vas a querer a una señora estupenda! …¿Y la niña muda? ¡Si es que era como para ponerla en manos de un foníatra! …¿Y aquella señora que iba a Paris…a sus cosas? ¡A qué coños iría a París! …¿Y aquel zapatero y aquella zapatera? …¡Si podían haber vivido de su trabajo! …¿Y aquel Duque de la calle Ferraz? ¡Si es que tenía hasta la vara de mando! ... ¿Y aquella novia a la que su prometido dejó plantada ante el altar? ¡Hay que ver qué planta tenía!... ¿Y el pesado doctor Fonseca? ¡Si es que se notaba su pesadez nada más salir al escenario! … ¿Y aquellos camilleros recorriendo el campo de batalla buscando cadáveres? ¡Si hasta la camilla era de color rojo!…¿Y qué decir de aquel portero que entregó una carta donde no era y armó la que armó? ¡Y qué culpa tuvo él si en la cabeza, por mucho que rascara, no tenía más que la gorra oficial!... ¿Y el profesor Perales? ¡Qué dominio de las matemáticas! ... ¿Y aquel policía que iba a París? ¡Pero si sólo le faltaba estar en nómina!... ¿Y qué decir de aquel médico? ¡Si es que lo molieron a palos! …¿Y aquel galán que dejó plantada a su novia ante el altar? ¡Qué cabrón… tenía escondida en el sótano de su casa a una americana de armas tomar! … ¿Y aquel Sancho Panza? ¡Si lo único que le sobraba era panza!... ¿Cómo no vas a querer a personajes así?
Eutimio Bullón
Profesor de Música. Secundaria
R.C. Alfonso XII - San Lorenzo de El Escorial
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4
Me piden unas líneas sobre mi experiencia en el teatro de Alfonso XII para la revista LEA. Pues aquí van esas reflexiones.
Aunque comencé a los diez años en Salamanca, fue al llegar de profesor a Alfonso XII donde respiré los mejores aires teatrales. Además del magnífico lugar del Paraninfo, perfecto para actuaciones de todo tipo, era tradición arraigada la representación de una obra de teatro anual por parte de los alumnos. Pero sabía a poco, y los profesores decidieron también poner su granito de arena, animándose a montar una obra, por lo menos, cada curso. Y allí estuve yo, formando parte de ese bonito proyecto que todavía perdura.
Se hicieron obras de todos los estilos y épocas, a veces con la ayuda de algunos alumnos en determinados papeles y es que, lo importante era el teatro y lo que se vivía alrededor, no en sí que actuaran los profesores. El resultado fue muy positivo y permitió conocernos y aceptarnos mejor entre todos, profesores y alumnos. Guardo de ello algunos de mis mejores recuerdos.
Los que lo han vivido seguro que tienen “el gusanillo” y muchos habrán repetido muchas veces, pero también habrá algunos que no se deciden a probar. Unos porque “no se atreven a salir en público”, otros por miedo a hacerlo mal, algunos porque creen que no les gusta… Todo ello se puede vencer y merece la pena hacerlo.
Además, lo mejor de todo, -y seguro que lo habéis oído alguna vez-, no es la representación que se hace al final y que da la sensación de quedarse como un globo que se explota de repente, sino los buenos ratos de convivencia durante los meses previos de preparación. Eso es lo que más gratifica y de lo que más te acuerdas con el tiempo. Y eso es a lo que, desde aquí, os invito: a que viváis vosotros mismos esta experiencia.
P. Juan Carlos de la Hera
Colegio Los Olivos - Málaga
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5
Para mí, después de bastantes años, ausente del Colegio, ha sido muy satisfactorio reencontrarme con mis compañeros/as haciendo teatro el curso pasado y este.
Es verdad que nos lleva mucho tiempo y que muchas veces nos cuesta. Sin embargo, es muy importante para la convivencia. Hay momentos de risa, ironía, muchas bromas en los ensayos y todo nos sigue dando ánimo e ilusión.
Esta es la actividad que se viene ejerciendo desde hace unos años y se han representado obras interesantísimas, incluso, alguna de quien es nuestro director en escena, actualmente.
Creo que a pesar de las grandes dificultades que lleva esta actividad es muy interesante para la convivencia con los profesores/as y los alumnos/as vemos por experiencia, que disfrutan cuando ven actuar a sus profesores y profesoras.
¡Ojala sea una experiencia que pueda seguir viviéndose a lo largo de los años!
Juan José Sánchez
R. C. Alfonso XII- San Lorenzo de El Escorial
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6
Bullón nos subió a la escalera. A Eutimio Bullón, que debía estar aburridillo por aquella época, no se le ocurrió otra cosa mejor, «para seguir la tradición del Centro», que ponernos a los profesores a hacer teatro. Y nos trajo «La Escalera»*, la plantó en mitad del escenario y nos hizo subir y bajar y danzar alrededor de ella. Y hasta hoy.
Sin pensarlo nos subimos a ella (si lo llegamos a pensar dos veces se queda la escalera más sola que la una) y peldaño a peldaño, unas veces más concurrido y otras veces menos, fuimos entrando en un mundo hasta entonces desconocido para algunos, en el mundo del teatro, sin darnos cuenta. A veces estábamos en un escalón muy alto, otras en la mitad; en escalones muy concurridos, en escalones apenas habitados... pero siempre encontrabas a alguien que había querido (sin saber el por qué) subirse a su escalera.
Un día, alguien tenía un papel de un personaje que acababa en «vich». Le hizo gracia y se le ocurrió que como compañía nos podíamos llamar así, y desde ese día, subidos en la escalera, decidimos que el nombre de la compañía sería Monevich, «Compañía Monevich». Bueno, no está mal.
Cada vez era más difícil bajarse de ese tren que ya estaba en marcha. Y si decidías hacerlo, ya se encargaba el director de la compañía, Bullón, de persuadirte con artimañas y escaramuzas teatreras (que no teatrales) para que no lo hicieras y sin darte cuenta, estabas de nuevo en uno de esos escalones con más gente que había sido, al igual que tú, embaucada en la empresa.
Protestábamos, porque siempre protestamos a la mitad de los ensayos; decimos que va a ser la última; nos quejamos de la falta de tiempo del que disponemos; e incluso deseamos (no mucho, claro) que se rompa ya de una vez por todas la dichosa escalera y así liberarnos del trabajo del teatro. Pero no sé que embrujo rodea a este mundo, o que aires emana, o cuál es el motivo, pero siempre acabamos subiendo donde Bullón nos dice. Serán las cenas informales sobre el escenario a las tantas de la noche, después de finalizar el ensayo; o las risas que nos pasamos cuando nos equivocamos en el papel y decimos barbaridades; o serán esos momentos de angustia al quedarte en blanco y no saber ni qué tienes que decir ni qué tienes que hacer; quizá sea el romanticismo de los profesores, al querer dar a nuestros alumnos ése regalo de nuestro trabajo; puede que sea el placer de compartir con compañeros estos momentos donde nos conocemos algo más; o será el embrujo de Bullón; no sé, no sé qué es pero ahí estamos año tras año, quejándonos del teatro pero incapaces de bajarnos de esa escalera que Bullón plantó en mitad del escenario, y que nunca ha dejado de regarla.
En fin, gracias Eutimio por ponernos la escalera, mejor dicho, «La Escalera».
Hasta la obra que viene.
* La Escalera fue la primera obra que representamos en esta nueva etapa, obra de teatro cuyo autor fue D. Eutimio Bullón.
José Manuel Álvarez
Profesor de Primaria
R.C. Alfonso XII- San Lorenzo de El Escorial
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7
Mi experiencia teatral. Mi experiencia con el teatro comenzó en este mismo lugar siendo una niña. En aquel entonces interpretábamos las obras que José Manuel, con ingenio y sagacidad, escribía para nosotros en nuestra querida fiesta de la Inmaculada. Entonces ya adoraba el teatro.
Hoy, unos 20 años después vuelvo a interpretar, con la misma ilusión en éste escenario. Esta vez de la mano de Eutimio y su magnífica compañía.
El teatro es un entorno perfecto para encontrar esos compañeros que, de otra manera se perderían para mí entre estas galerías. Es una entrega que requiere cuerpo y mente dispuestos a darlo todo, a empatizar con el personaje.
Pero sobre todo es esa diversión que tanta falta nos hace, esa que nos hace estar contentos, pasarlo bien, y eso no tiene precio.
Por eso, como dijo el gran Freddy Mercury, el show debe continuar por muuuuuuchos años.
Marina Mollinedo Esteban
Profesora de Primaria
R.C. Alfonso XII-San Lorenzo de El Escorial
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Relación de obras representadas por los profesores en el R. C. Alfonso XII
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Esta noche es la víspera LINK
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En preparación:
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