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Editorial

 

Francisco Navas Plata

 

Por fin nos llegan las merecidas vacaciones de verano. Queremos acompañaros estos días de descanso con los temas que os presentamos en este nuevo número de nuestra Revista LEA Digital. Ojalá os sirvan para la reflexión y el contraste de ideas sobre la problemática y la actualidad que nos preocupa a las familias y a todas las comunidades educativas de nuestros colegios agustinianos. Al final del curso deseamos que todos recojamos frutos abundantes y merecidos.

Los profesores ejercemos una actividad formativa que está en continua evolución. Constantemente vamos renovando nuestros temarios y programaciones, mejorando nuestra didáctica y adaptándonos a las novedades que traen los nuevos tiempos. Los formadores ejercemos una profesión que goza de un gran dinamismo metodológico. En cualquier aula podemos encontrar una serie de medios tecnológicos actuales para apoyarnos en las enseñanzas de las materias y alcanzar una mejor asimilación por parte de nuestros alumnos. Pizarras digitales, conexión wifi en el aula, ordenadores portátiles, tabletas, etc., son herramientas que se han hecho familiares en la mayoría de nuestros colegios, desbancando en muchos casos a los libros de texto, diccionarios y cuadernos. Además, los alumnos disponen de libros digitales, pendrives en los que almacenan información, enciclopedias online y realizan actividades interactivas. Nos servimos de novedosos instrumentos educativos con una cuestionada y a veces no tan demostrada eficacia pedagógica. Nos preguntamos: ¿aprenden más y mejor nuestros alumnos por hacer uso de todas estas innovaciones tecnológicas en el aula? Podemos afirmar que de nada sirven todos estos materiales sin la intervención de un buen profesor.

Agustín cristianiza toda la pedagogía griega y el método socrático. Este sistema de preguntas y respuestas fue el que aprendió y el que practicó en Casiciaco con sus discípulos. Agustín adopta este sistema de enseñanza como propio y lo refunde con su pedagogía de la interioridad, de la búsqueda interior de la verdad. El propio Agustín aporta además una idea que forma el pilar fundamental de todo educador ético, el principio de que no debemos imponer al alumno un único punto de vista, sino que le debemos ofrecer al menos dos posibilidades, y que él elija. Para encontrar la verdad, en muchas ocasiones antes debemos equivocarnos, y de esos errores vamos aprendiendo.

Todas las aportaciones novedosas a la didáctica en el aula son positivas, enriquecedoras y  productivas. La convivencia de procedimientos y métodos de la antigua y de la nueva escuela es necesaria, enriquecedora y conveniente. Son dos modos de enseñar diferentes, pero que podemos utilizar perfectamente de forma conjunta y en armonía en nuestros centros.

La tarea pastoral en nuestros centros educativos agustinianos es fundamental. A partir de 1990, comenzaron a producirse mudanzas sustanciales en los colegios católicos en relación al concepto de escuela, a los proyectos pedagógicos, a métodos y prácticas; y al tipo de cristianismo que se pretende ofertar. Surgen nuevos horizontes y desafíos en la pastoral buscando garantizar la misión de la Escuela Católica y de la identidad del carisma congregacional. Pasamos de “una pastoral en el colegio” a “un colegio en pastoral” (Encuentro Continental de Educadores Agustinos. Trujillo, Perú. Enero 2010).

La escuela agustiniana es una escuela en pastoral, que presupone el compromiso de todos los miembros de la comunidad educativa, para buscar y descubrir que todas nuestras tareas docentes necesitan ser fundamentadas en el modelo del Evangelio de Jesús y en el estilo de vida que Agustín nos dejó. Entendemos que el colegio es una escuela en pastoral en la que todos somos participantes. Preparamos proyectos, organizamos y planeamos acciones pastorales que transcienden todos los sectores y que deben envolver a todos los miembros de la comunidad educativa, con actitudes éticas y solidarias, fundamentadas en la pedagogía de Jesús y de Agustín.

La educación agustiniana y su objetivo formativo se fundamenta en una antropología bíblica. El valor y la dignidad de un ser humano no está en lo que somos en un determinado momento, sino en lo que podemos ser y en lo que estamos llamados a ser. Para Agustín, la búsqueda humana apunta hacia una Verdad absoluta, desde el amor y la interioridad, a un Dios que habita en nosotros. En Él encontramos la Verdad, la luz que ilumina la razón humana. Es feliz quien orienta su vida hacia Dios, que es la fuente del amor y la bondad.

En la organización escolar de un centro educativo agustiniano, debemos buscar la calidad de la formación académica de los alumnos en las diversas áreas del conocimiento, pero también esperamos que la comunidad educativa sea el lugar donde sus miembros puedan distinguirse por la acogida, participación y cuidado de las relaciones humanas, fraternas y solidarias; y también proponemos la espiritualidad agustiniana en una búsqueda inquieta de Dios. Es necesaria la actitud de “cuidar”, para que las personas puedan crecer y ser protegidas de ciertos riesgos o situaciones que puedan poner en peligro el proceso de humanización. La escuela en pastoral es una exigencia unitaria de humanización de toda la realidad educacional, velando sobre la estructura, educadores y educandos, sobre las metodologías..., de acuerdo con una antropología fundamental, que en nuestro caso es la antropología basada en valores cristianos y agustinianos.

 

ÚLTIMA HORA

comunicado:
 

La Provincia Agustiniana Matritense, responsable de esta publicación, comunica a sus amables suscriptores que la revista LEA Digital deja de publicarse ahora, y, en un futuro próximo, los temas sobre educación y pedagogía, así como toda la información relacionada con las actividades de nuestros colegios, se publicarán en la página web de nuestra Provincia Matritense. Se podrán consultar los números de LEA ya publicados. También publicaremos el Índice de autores y temas. Gracias a todos por vuestra fidelidad, comprensión y colaboración.
 

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